Por qué las casas prefabricadas son seguras

Por qué las casas prefabricadas son seguras

Las viviendas prefabricadas son la nueva estrella que pide paso en el inmobiliario. Precio, eficiencia y su tiempo de construcción son algunas de las ventajas que ostentan frente a las viviendas tradicionales. Pero, ¿son seguras las casas prefabricadas? La clave de esta cuestión está en la industrialización.

Para Fernando Agudo, director general de Atlántida Homes, la respuesta es un “sí” rotundo. “Construir en fábrica asegura un mayor control de la calidad de la construcción y minimiza el margen de error, algo que en la construcción tradicional está menos controlado”, comenta el directivo a idealista/news.

Y es que, al construir en fábricas, factores externos como el clima no afectan y los accidentes se reducen al mínimo. Se podría comparar con las cadenas de montajes de coches. “Nuestras casas prefabricadas cuentan con programas estrictos de calidad y seguridad, así como con protocolos de inspecciones y pruebas independientes que aseguran una calidad superior de la construcción en cada proceso”, explica Agudo.

Al igual que las viviendas tradicionales, los elementos que las hacen seguras son la estructura y los cerramientos que conforman la envolvente de la vivienda. En el caso de Atlántida Homes, la cimentación es la misma que la de construcción tradicional y la estructura es con forjados de hormigón armado y potentes pilares de acero, al igual que se usa en otras construcciones como rascacielos. Por su parte, los cerramientos pueden utilizar diferentes sistemas constructivos.

Además, el impacto en el tiempo que sufren las casas prefabricadas es mínimo. “Yo vivo en una de estas viviendas desde hace 20 años y yo he envejecido y la casa no”, bromea Santiago Muelas, director de ABS.

¿Qué es más seguro, ladrillo o prefabricado?

Agudo pide cautela ante esta respuesta y especifica que no se puede generalizar, ya que dependen de las calidades de los materiales empleados en la construcción, pero que “por norma general las casas prefabricadas de calidad son más seguras, ya que utilizan materiales tecnológicamente más avanzados que los tradicionales. Son viviendas generalmente más resistentes porque cada módulo está desarrollado para soportar solicitaciones adicionales como son las del transporte, el izado y la descarga”.

Además, muchas de las casas prefabricadas que salen al mercado están pensadas para resistir catástrofes naturales como inundaciones o terremotos. Por ejemplo, la vivienda que fabrica Piramid-All, que es 100% sostenible y altamente resistente a seísmos.

La opinión del experto

“La construcción industrializada es la evolución de la construcción tradicional, y la mejora. De hecho, las grandes promotoras españolas ya están apostando por la construcción prefabricada. Pero hay que tener cuidado, ya que existen muchos tipos de prefabricados. Una casa muy barata nunca tendrá las mismas prestaciones que viviendas que utilizan materiales de mayor calidad y sistemas constructivos punteros”, concluye Fernando Agudo.

Fuente: www.idealista.com

¿Y si tu nueva casa fuera modular? Antes de decidir, analiza pros y contras

¿Y si tu nueva casa fuera modular? Antes de decidir, analiza pros y contras

La edificación de una vivienda fabricada en un taller y transportada en su ubicación definitiva compite con la obra nueva tradicional, pero hay peculiaridades que es mejor conocer de antemano

Dormitorio de una casa modular de Aedas Homes.
Dormitorio de una casa modular de Aedas Homes.

La reactivación del sector de la construcción, que en julio ostentó el crecimiento en permisos de obra nueva más consistente desde 2008, tiene un actor relativamente nuevo en las llamadas casas modulares, es decir, aquellas cuyas estructuras y cerramientos se fabrican por partes en un taller, para ser transportadas y ensambladas posteriormente en el lugar escogido por el propietario. Según datos del directorio de profesionales de la construcción Habitissimo, las edificaciones modulares han pasado de unas 2.000 en 2015 a 7.000 en 2017, un valor absoluto sin duda residual si comparado con la obra nueva tradicional —ya que solo entre agosto de 2017 y julio de 2018 se visaron 93.655 viviendas de nueva planta—, pero que supone un incremento del 250% en dos años.

Frente a las innegables ventajas de este tipo de vivienda, sin embargo, existen también trabas, que el potencial usuario deberá conocer y evaluar antes de decantarse por él.

Precio, tiempos y diseño, muy competitivos

El ahorro de dinero y tiempo de espera, y el diseño personalizado, son las principales ventajas competitivas de las casas modulares, en opinión de los profesionales que se dedican a su fabricación y venta. “Los plazos de entrega pasan de 18 o 24 meses de la construcción tradicional a aproximadamente la mitad”, explica Ángel Fernández, gerente de industrialización de Aedas Homes, cuyo negocio, basado en la fabricación industrializada de residencias le permite ofrecer viviendas unifamiliares adosadas de 197 metros cuadrados por 370.000 euros en Torrejón de Ardoz (Madrid), entre otros proyectos.

Fernández insiste en la “mayor calidad del producto” de este tipo de vivienda, un concepto que comparte Vanessa Breton. Para la portavoz de la constructora Casas Cube, al tratarse de un proceso industrializado, “el control de calidad es mayor, así como la relación entre calidad y precio”. Las economías de escala que es posible realizar en la producción, entonces, son clave para entender estas ventajas. “La construcción de una casa Cube de 150 metros cuadrados, por ejemplo, tiene un precio de 107.900 euros”, subraya Breton.

Para el terreno, ¿préstamo al consumo o hipoteca?

Así como se dice que una casa no se construye a partir del tejado (o, tal vez, sí, en el caso de las viviendas modulares), de la misma manera, antes de decidir el diseño de su futuro domicilio, el propietario deberá tener un terreno sobre el que edificarlo. “Deberá ser urbanizable y, si es llano, el proyecto será más sencillo y barato, aunque no hay problema para modificarlo o adaptar la vivienda a sus características”, agrega Breton.

En el caso de no haberlo adquirido todavía, “el terreno se podría comprar a través de un préstamo al consumo, cuyo importe máximo será de 60.000 euros”, sugiere Santiago Cruz, director general de la asesora financiera Iber Credit. Una hipoteca también es una opción, pero es muy probable que con ella no se pueda financiar más que “el 50% o el 60% del valor de la compra del terreno, con un plazo de amortización de entre 10 y 15 años”.

Tasación sobre el proyecto

El paso posterior es la suscripción de un préstamo hipotecario, llamado autopromotor, para la construcción de la vivienda. “Las casas modulares son hipotecables como cualquier vivienda que se vaya a construir”, señala Breton. Obtener una hipoteca si ya se ha constituido otra para adquirir el terreno, sin embargo, no es pan comido, matiza Cruz. En este caso, las entidades financiarán solo el 60% del valor del inmueble. Además, si pueden cambiar de ubicación con tan solo subirlos a un camión, no podrán considerarse bienes inmuebles. Por lo tanto, los bancos “solo concederán un préstamo al consumo o una hipoteca sobre otro bien como garantía”.

Por el contrario, si la vivienda contara con cimentación, acceso a suministros, licencia y proyecto, recibiría el mismo tratamiento de un bien inmueble. La clave está, según Cruz, en estos elementos, que son otras tantas condiciones de acceso al Registro de la Propiedad.

Pero, si en la vivienda de construcción tradicional se financia habitualmente hasta un 80% de la tasación, ¿cómo tasar una casa modular si el edificio no se ha construido todavía? En este supuesto, para determinar el valor futuro de la casa, “la compañía tasadora examinará el proyecto de obra junto con el terreno”, contesta Cruz. Por el contrario, cuando la vivienda modular pertenece a una promotora inmobiliaria, como en el caso de Aedas Homes, el futuro propietario podrá solicitar una hipoteca normal y corriente. “Los cauces son los mismos que en cualquier promoción de obra nueva”, recalca Fernández.

Costes para los permisos

Como ocurre en cualquier tipo de construcción, el cliente deberá contar también con la licencia urbanística y de obra, un permiso otorgado por el Ayuntamiento en el que se ubicará el inmbueble. Su coste ronda el 2% del valor del terreno. Otras licencias complementarias pueden ser demandadas por las administraciones locales.

Una vez construida la casa, habrá que solicitar la cédula de habitabilidad, cuyo precio es el 1% del coste de la vivienda, así como el alta de todos los suministros. La mayoría de las empresas del sector se encargan de preparar toda la documentación necesaria para presentar en los Ayuntamientos y, de esta forma, legalizar la vivienda.

Seguros con cuidados especiales

Tampoco habrá que olvidarse del seguro de hogar. Según el director técnico de la correduría de seguros Lluch & Juelich Brokers, Carlos Lluch, en este tipo de vivienda hay que prestar atención a la posible presencia de materiales combustibles, así como al hecho de que muchas instalaciones corren por debajo del forjado y las cometidas están enterradas, lo que reduce la eficacia de algunos seguros.

Otro elemento que se deberá tomar en cuenta es que, al venir la casa literalmente montada de fábrica, muchas veces no se encontrarán reparadores independientes y el cliente deberá buscar al fabricante para que le gestione cualquier incidencia. “Esto implica buscar a un asegurador que esté dispuesto a indemnizar antes de la reparación. Tampoco deberá poner pegas cuando su cliente solicite perito e indemnización y será ágil en la gestión y el pago”, concluye Lluch.

Noticia de Elpais.com

https://elpais.com/economia/2018/11/20/actualidad/1542719595_840810.html

 

 

 

 

 

 

BBVA Research: La compraventa de viviendas rondará las 550.000 operaciones a finales de 2018

El buen cierre de 2017 en el mercado inmobiliario, pese al incremento de la incertidumbre registrado en la última parte del año, hará que en 2018 los precios en el sector vuelvan a crecer en cotas próximas al 5%, se alcancen las 550.00 operaciones de compraventa y se eleve la firma de visados hasta los 92.000, aunque las cifras serán más moderadas que las de 2017, según se desprende de la revista ‘Situación Inmobiliaria España’ de BBVA Research.

El aumento estará apoyado tanto por la demanda doméstica como por la extranjera. Los datos del mercado inmobiliario conocidos hasta el momento ponen de manifiesto que el crecimiento en el sector continúa, aunque (a falta de conocer los datos oficial del último trimestre), los datos del último trimestre mostrarán una moderación del crecimiento.

Así, prevé que la inversión en vivienda continuará aportando al crecimiento del PIB nacional y, además, siga siendo “uno de los componentes que mayor crecimiento exhibirá en 2018”.

El panorama político seguirá estando presente en la evolución del mercado. Según BBVA Research, la incertidumbre derivada de los acontecimientos políticos en Cataluña influirá en la evolución del mercado.

De hecho, ha recordado que la crisis catalana ha obligado a moderar las previsiones de crecimiento de 2017 y ha condicionado las de 2018.

Por otro lado, ha asegurado que la creación del empleo y la persistencia de un escenario de bajos tipos de interés, junto con un mayor crecimiento de la economía europea, que impulsará “un buen tono” de la demanda extranjera, auguran un buen futuro para la industria residencial en 2018.

Sin embargo, el crecimiento del mercado residencial en España seguirá mostrando “una elevada diversidad”, ya que “las áreas más activas económicamente y las más favorecidas por el turismo seguirán mostrando una evolución positiva del mercado inmobiliario en 2018, sobre todo si prosigue aumentando la demanda de segunda residencia”.

Respecto a los datos oficiales de cierre de 2017, el informe puntualiza que se registrará un crecimiento de las ventas del 12%, aumento que irá acompañado de una revalorización de la vivienda en promedio del 2,5% y de un incremento de la demanda de visados que rondará el 24%.

“El mercado de la vivienda vive uno de sus mejores momentos”

Los datos de transacciones inmobiliarias correspondientes al pasado mes de octubre dados a conocer hoy por el INE, reflejan una subida interanual en las compraventas de viviendas del 25,7%, que demuestra la recuperación del mercado de la vivienda.


“El sector inmobiliario vive uno de sus mejores momentos después del fuerte ajuste que ha vivido. Las perspectivas son muy buenas a medio plazo, ya que el crecimiento es sostenible y se está consolidando, aunque a diferentes ritmos según las zonas”


Prueba de ello es que las comunidades autónomas donde se registra un mayor número de transacciones por cada 100.000 habitantes son las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid, tres de las regiones donde, los precios se mueven a un ritmo más intenso que, por ejemplo, en comunidades del Norte de España como Galicia, Navarra o Asturias donde se recogen caídas interanuales según los datos de noviembre.

«La recuperación del mercado inmobiliario es una realidad, pero no es homogénea si bien cada vez son más las provincias que registran incrementos en las compraventas y en los precios, la mejora de la situación económica, del empleo y la consolidación de la financiación son las razones que explican que este sector haya vuelto a tomar fuerza”

De los datos del INE también destaca que Cataluña es la comunidad autónoma donde menos crece porcentualmente (12%) el número de operaciones en comparación con octubre de 2016.

“Cataluña ha sido uno de los principales motores de la recuperación del mercado inmobiliario durante buena parte de 2017, pero en los últimos meses esa fuerza se va aminorando, aunque sigue siendo una de las comunidades donde más operaciones se cierran y donde más suben los precios.»

Aún es pronto para conocer los verdaderos efectos de la crisis política catalana” ya que los datos del INE se corresponden a operaciones realizadas durante meses anteriores. “El mercado catalán no se ha paralizado, pero sí se aprecia una ralentización de su crecimiento.

Metros cuadrados y ubicación son puntos clave para el comprador

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El tamaño de la vivienda y la ubicación son, después del precio, puntos clave para el futuro comprados. De hecho, la dimensión que debería tener la vivienda es un punto importante para el comprador, aunque según el estudio “Experiencia de compra y venta de vivienda en el último año” finalmente se observan diferencias entre las dimensiones deseadas y las que finalmente se acaban comprando. Esta diferencia es especialmente representativa en Cataluña, donde se pasa de un 25% de los compradores que buscan una vivienda de hasta 80 m2 a un 37% entre los que adquieren finalmente una vivienda dentro de estas dimensiones.

También se observan diferencias entre las capitales y el resto de provincia en los metros cuadrados que se marcan como objetivo para la vivienda que empiezan a buscar. En concreto mientras que en Barcelona capital son un 11% los que buscan vivienda de entre 121 y 150 m2, en el resto de la provincia de Barcelona ascienden hasta el 22%. Aunque en el caso de la Comunidad de Madrid, a nivel general, no se observan diferencias respecto a la media nacional, estas diferencias si son patentes cuando se compara Madrid capital frente el resto de la comunidad.

Otro de los aspectos que tiene en cuenta el comprador es la ubicación de la vivienda. En este sentido un 77% de los compradores busca en la misma ciudad en la que reside. De hecho, el 40% incluso en el mismo barrio, mientras que finalmente son el 70% de los que han comprado los que acaban adquiriendo en la misma ciudad y 32% en el mismo barrio.

En este sentido se observan claras diferencias entre Cataluña y la Comunidad de Madrid. Dado que en Cataluña los que parten de buscar vivienda en la misma ciudad tienen menor peso sobre el global (65%) esta proporción se mantiene relativamente estable en el momento de la compra: son un 66% entre los que han acabado comprando vivienda. En cambio, en la comunidad de Madrid se parte de una mayor proporción de compradores que buscan vivienda en la misma ciudad 81% y acaban siendo un 77% entre los que han comprado vivienda.